sábado, 26 de octubre de 2019

¡quién pudiera!

¡Quién pudiera detener el tiempo!
¡Quién pudiera!
y ser testigo mudo
¡Quién pudiera!
para poder mirar punto por punto
los pasos que en mi vida recorriera.

¡Quién pudiera!, en el libro de la vida
¡Quién pudiera!
reescribir los daños cometidos
¡Quién pudiera!
Transformar en realidad y dar sentido
a aquellos sueños que de joven
yo tuviera.

¡Quién pudiera ser feliz por un instante!
¡Quién pudiera!
y volver a ser un niño
¡Quién pudiera!
para, en los brazos de mi madre
acurrucarme
y aliviar la enfermedad que me desvela.


reloj

son las dos de la mañana
me avisa el reloj con su tic tac
ruidoso
en el silencio de la madrugada
interrumpe mi quietud
y mi reposo.

Las dos con cinco...
me insiste impertinente,
las dos con seis...
sin detenerse.

No se si lento o rápido transcurre
tan solo se que el tiempo pasa
segundo tras minuto se diluye
sin remedio se desplaza.

Las dos con quince son,
guarda silencio...
La lluvia con su son
por un momento
ha logrado callarlo por completo.

Las dos o tres o cuatro
con desdeño
el reloj marca las horas
con su canto
y el pensamiento, entre tanto y tanto
no encuentra el sueño.


llanto

No hay nada mejor que el llanto
para consolar el alma
por muy triste que parezca
te ayuda a encontrar la calma.


cama

¿De qué sirve dormir en una cama?
si no puedo descansar
si no hay sueños, ni pasión,
ni nada...
si no hay con quien poderla calentar.

¿De qué sirven las sábanas de seda?
¿De qué sirve la almohada o el cojín?
¿De qué sirve sin la mujer deseada?
¿De qué sirve sin besos de carmín?

Una cama solitaria y trasnochada
que no tiene sentido, pues sin ti
está sola, triste, abandonada
es tan solo un principio sin un fin.